Mostrando las entradas con la etiqueta JM. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta JM. Mostrar todas las entradas

La emoción me em-bar-ga

2.1.08 39 Comments

Hoy se nos fue un grande. Un monstruo de las comunicaciones. Un inigualable. Julio Martínez Pradanos.

Dueño de una labia incomparable, era capaz de separar –escandalosamente –las sílabas al hablar, sin resultar insoportable. Era capaz de mantener silencios de varios segundos en pantalla, como si no hubiera sabido lo que paga una empresa por cada uno de ellos. Podía utilizar las frases más hechas –por él, por cierto –sin que parecieran cliché.

Difícilmente habrá otro comunicador igual. Qué importaban los silencios, que ponían incómodo al conductor de turno a su lado. Qué relevancia tenía que se pareciera a Darth Vader sin casco. O que insistiera en mantener ese bigote, esa línea pegada al labio superior, que a veces parecía que se caía de mal recortada que estaba. Nada de eso importaba al momento de comunicar.

Cómo olvidar lo de “justicia divina”. O esa forma de acabar las frases arrastrando las letras, como cuando un equipo jugaba en Coon-cep-cioooonnnn. O la célebre “vaya paradoja, el equipo del carbón ha vuelto a jugar de blanco”. Porque si algo amaba JM eran las paradojas. A ellas daba siempre tiempo en sus comentarios, y lograba hallarlas en cualquier situación.

Por sobre todos sus relatos y comentarios, yo recuerdo uno que hizo un domingo en Canal 13. Día de la madre. Largo y emotivo discurso –si mal no recuerdo, incluso con la voz quebrada –en honor de doña Julia Pradanos. La emotividad desbordante recordando con cariño a esa madre que rechazaba a la que luego sería su esposa, y que hizo que el enlace se aplazara hasta luego de su muerte. De doña Julia, se entiende. Porque si no, no hay forma, claro. Y pese a todo, la recordaba en su día. Tanto, que de fútbol no habló ese domingo.

Así era Julio Martínez, JM, Cabeza de Huevo, Huevito Martínez, Darth Vader. Un grande. Fuente de inspiración para tantos y tantas. Que El Pulento lo tenga a su lado, relatándole cómo nosotros sacamos la vuelta acá abajo. Grande JM. Se despide, desde acá abajo, un seguidor acérrimo. Nunca te ol-vi-da-re-mos.