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Día Napalm

21.10.08 10 Comments















Luego de tener otro día de furia, he decidido rebautizar a estas agradables jornadas como "Días Napalm". Simplemente porque si lo tuviera a mano, ya verían cómo soluciono muchas cosas.


Que tengan un buen día.

Un día de furia

8.10.08 24 Comments

Hoy es un día de esos en que todo sale mal. Ando con la nube negra encima. Aunque, he de reconocerlo, la nube lleva vaaaarios días. Semanas. Es como un ciclón, tifón, tormenta eléctrica. Huracán, o algo así. Así que viene el post de descarga. Que como ando, no me extrañaría fuera descarga eléctrica, y llevármela yo. Así que, si no quiere leer quejas y/o alegatos, absténgase.

Parental Advisory: explicit language.

Vamos viendo. Anoche trasnoché. Y no, no fue porque me fui de juerga, como me han preguntado 20.000 veces hoy. Ya dejen el chistecito. Me quedé trabajando, dormí 4 horas, lo que agrava mi crítica condición mental.

En el tema físico, cansancio aparte, hoy:

-Al abrir una puerta, me clavé un tornillo que sobresalía de la manilla entre el dedo y la uña. La puta madre, duele. Fue hace ya varias horas, y sigue doliendo. Puto tornillo.

-Me pegué en el codo contra un mueble. Hace un par de horas, y todavía duele. Y si alguien más me dice que no me sobe porque me va a llegar un regalo, se puede ir yendo a la mierda. El único regalo que me puede llegar hoy, seguro hace tic-tac.

-Al entrar a una oficina, me pegué -esta vez MUY fuerte- contra la manilla de la puerta, en el hueso de la cadera. Y no tengo edad para estar quejándome de la cadera.

Eso se suma a los 80.000 chistosos haciéndose los ingeniosos con bromas de mi cara de trasnochado, y a los otros tantos convencidos de que me va a llegar un regalo si me dejo el codo tranquilo. Paren de una vez, idiotas. Advertencia: hoy no es día para bromas.

Esto se suma a unos días de terror. En lo automovilístico, por ejemplo. Algún hijo de las mil putas que se estacionó al lado mío abrió la puerta con tal fuerza que provocó un buen abollón en la mía. Que se vaya al infierno. Pero peor fue lo que me pasó la semana pasada: iba camino a mi casa, luego de una mierda de día, subiendo por una empinada calle, hora de alto tráfico. Y en eso a un viejo que iba al frente mío se le ocurre retroceder. RE-TRO-CE-DER. Viejo de mierda. No hubo bocinazo ni cambio de luces que sirviera. Lo único que lo hizo parar fue mi auto. Suerte que como no alcanzó a tomar mucho impulso, no pasó nada. Pero el viejo puto tenía como 1.000 años, ¡y manejaba! La puta madre, o lo guardan en su casa, o lo llevan a manejar autos a control remoto, pero esa gente no puede circular por las calles. Son un peligro.

En resumen: hoy no es mi día. Ni mi semana. Y esta mierda de post es para que quede claro. Se supone que era para desahogarme, pero ahora me da más rabia al acordarme. Del viejo de mierda del auto, por ejemplo. Hijo de puta, peligro ambulante.

Mejor quedamos acá. Haga sus descargos, si tuvo un mal día. Si fue bueno, no me cuente, no me interesa. Lo que falta es ser el único imbécil que tuvo un día de mierda hoy.

A modo de P.S. Sepan disculpar ustedes el lenguaje, pero todos los hijos de puta que retroceden en medio de los autos, o que no se fijan en el auto del lado de la puerta, merecen enfermar de la próstata y que les metan el dedo por el culo. Y ojalá que el doctor tenga elefeantiasis o no sé cómo se llama esa enfermedad que tienen una mano y unos dedos enoooormes. Putos.