En tercera persona

26.3.07

La tercera persona es mucho más que algo que se aprende en el colegio, en esas ya lejanas clases de ex castellano, hoy lenguaje. Mucho más que un él perdido entre listas que memorizar. Sí claro, mucho más. Porque hay quienes utilizan la tercera persona para referirse a sí mismos. Antes al que no aporta le daban vergüenza ajena, pero luego pasó a tenerles cariño. Es que nadie puede hablar en tercera persona sin reírse. El que no aporta lo encuentra heroico, y los héroes le simpatizan. Debe ser que están de moda: los Heroes gringos, así sin acento; los Héroes chilenos, próceres mostrando su lado carnal; y los de Epopeya, héroes censurados. Pero héroes al fin.

En todo caso, y aunque es la fórmula más común, referirse a uno mismo por su nombre no es la única posibilidad. No señor. El lenguaje aguanta mucho más. El que no aporta, aunque ya tarde porque tuvo un día ajetreado, les regala esta pequeña lista de recursos lingüísticos que le pueden servir para referirse a sí mismo. Úselos, porque al menos al que no aporta le han servido para seguir no aportando. Se los dice él, que de no aportar sí que sabe.


Referirse a sí mismo por su nombre. Socorrido recurso, elevado a la categoría de clásico por grandes como Martín Vargas, Carlos Humberto Caszely –que para eso es de profesión ídolo, aunque algunos digan que con pies de barro –o el mismísimo Iván Zamorano. Que ya es como entero de barro a estas alturas, aunque todavía no llueve. Es, sin embargo, un recurso facilista y no demasiado creativo para referirse a sí mismo, propio de gente más creativa con la pelota –el balón, dirán ellos –o los puños, antes que con las palabras. Sin embargo, si no hay nada más a mano, saca del apuro.


Quien les habla. Repugnante manera de referirse a sí mismo. Por lo general utilizada para reseñar el único punto destacable de la vida del orador. Como cuando, por única vez, le dio el palo al gato con esa subida de unas acciones. Años después, el a estas alturas millonario –gracias a esa mañana de suerte, claro –dirá en su alocución ante un aburrido auditorio que “ese fue el inicio de la brillante carrera de quien les habla”. O que en esa ocasión “nacieron muchas fortunas en este país, entre ellas la de Fulano, la de Mengano y la de quien les habla”. Asqueroso, sin duda.


El suscrito. Dice la Real Academia de la Lengua Española, esa noble institución que vela por nuestra bella lengua, sobre suscribir: 1. Firmar al pie o al final de un escrito. 2. Convenir con el dictamen de alguien. 3. Dicho de una persona: obligarse a contribuir como otras al pago de una cantidad para cualquier obra o empresa. 4. Abonarse para recibir alguna publicación periódica o algunos libros que se hayan de publicar en serie o por fascículos.

Entonces, ¿quién puede explicarme por qué alguien puede referirse a sí mismo como “el suscrito”? Está bien, yo mismo estoy suscrito a un diario –aunque sea la suscripción barata –lo que en estricto rigor me hace un suscrito, en la cuarta acepción del término. Pero de ahí a referirme a mí mismo como “el suscrito”, hay un paso. Es como si alguno de esos que pululan por ahí –y que no voy a nombrar –se refiriera a sí mismo como “el corrupto”. Nadie discute que lo sea, pero no es algo para ufanarse. Tampoco de ser suscrito, claro.
En todo caso, y sólo por desahogarme, el suscrito está indignado porque no recibe su suscripción hace dos semanas. Aunque ha alegado, pataleado y amenazado con llegar hasta las últimas consecuencias.

Este humilde servidor. Mientras más recurrida la frase, menos humilde y menos servidor quien la pronuncia. Utilizada generalmente por repulsivos auto referentes que si algo no han sido en su vida es humildes. De servir a alguien, ni hablar. Va acompañada, habitualmente, de una leve inclinación de cabeza, como en demostración de humildad, aunque es tan leve que no alcanza a esconder el brillo en los ojos de quien –eso cree –está engañando descaradamente a su audiencia. Muy escuchada entre políticos, empresarios y, sobre todo, político – empresarios.

12 no aportaron:

montt dijo...

lo siento, pero antes de comentar este post, mira esto!

http://youtube.com/watch?v=oAl8RgSQGaA

montt dijo...

Ahora puedo comentar... jajajajaja.

Y dentro del ring de las 4 perillas es aún más nefasto!

Saludos

Yo-celyn Holt dijo...

Sr. que no aporta: Tendría usted a bien explicarme el significado del termino “Mi persona”. La mayoría de las veces lo he visto usado para referirse a casos en que el individuo se refiere a un ataque, injuria o calumnia recibido. Imagino que hablar de “mi persona” es como un intento desesperado por hacerle el quite al ataque cuando ya no queda nada más que intentar al menos salvar al menos el espiritu.

fran solar dijo...

Estoy de acuerdo. Algo tiene que ver con la técnica del desdoblamiento, sobre todo en momentos trágicos o patéticos donde uno quisiera abandonar el cuerpo y salir corriendo. Pero si ese fuera el caso, el uso de la tercera persona en momentos "heróicos" todavía no me calza. Yo lo encuentro -si me permiten- derechamente peliento. Y qué fue.

Querido Montt: tus dibujos son increíbles, pero tu aporte con la trigresa (http://youtube.com/watch?v=oAl8RgSQGaA) te elevó en mi podio personal. Lejos lo mejor que he visto después de Delfín.

El que no aporta dijo...

Montt, simplemente increíble. Tanto que inspira, en parte, el post de hoy del que no aporta. Ya viene, más tarde.

Montt, quien escribe concuerda contigo. Si en la vida pública y a la luz del día es repulsivo, dentro del ring es francamente impresentable.

Señor Holt, eso de "mi persona" es ampliamente utilizado no sólo a modo de defensa sicológica en casos de ataques, sino también para desligarse -también sicológicamente, supongo -en caso de errores impresentables. Al suscrito no le extrañaría que el ex ministro Espejo, por ejemplo, apareciera hoy hablando de "mi persona". Como que no tuviera nada que ver con el Transantiago.

Fran, el uso en casos heroicos es simple: al hablar en tercera persona parece como que fuera otro el que está alabando, y no él mismo. Y eso le daría más peso, porque concordará en que no es lo mismo decir "soy un genio" que decir "el que no aporta es un genio". ¿O no?

roquesito dijo...

tambien esta cuando se habla en presente de un acto que paso en el pasado como por ejemplo "voy manejando cuando se me tiro el auto encima" tiene algo que ver con el desdoblamiento que se habla anteriormente, de estar presente en lo que paso, una cosa muy futurista.

El que no aporta dijo...

Roquesito, si bien es una costumbre deleznable ésa de hablar en presente cuando las cosas ya pasaron, el peak de la práctica es hablar en presente y en tercera persona simultáneamente.

Por ejemplo, algo como "El que no aporta está escribiendo cuando se ilumina y logra la genialidad". Excuse usted la autorreferencia y la pedantería del que no aporta, espero sea algo pasajero.

monologo dijo...

Don Aportista.

Personalmente prefiero hablar de mí en quinta persona. Vendría siendo algo así:

"Un mono amigo de una mona vecina del amante de la costurera de Ramona, la tía de monologo, es potencialmente un primate avanzado y le deja 2 bananas de recuerdo"

Joe dijo...

El aporte de roquesito es notable y hace reir mucho a joe pino.

Anónimo dijo...

señor que no aporta
espero con ansias la actualizacion de su pagina , y eso de la tercera persona esta muy bueno

Anónimo dijo...

lo logre. puedo comentarrrrrrrrrrr

Mona dijo...

Hey, no puedo dejar de mencionar -otra frase imbécil, como si los dedos se movieran contra la voluntad de quien escribe- al gran Murci Rojas, que habla de "el jugador" o "el Murci". Sus frases no tienen desperdicio.